Como muchos de vosotros ya sabéis no siempre estoy trabajando en colegios, cuando no lo hago, hay mamis que se acuerdan de mi y me piden que trabajen con sus hij@s. Este es el caso de Ana, la mami de Cristina, Pichi como le llamamos cariñosamente. Desde aquí agradecer a su mami, la oportunidad de volver a estar con su hija, de volver a llenar nuestras vidas de sonrisas preciosas y miradas arrebatadoras.

Solo he pasado para deciros, que cuando creáis que tenéis un mal día, solo mirad una foto de ella sonriendo y la paz volverá a vosotros, que cuando creáis que ya no podáis, volváis a mirar una foto de ella y entenderéis que la vida es preciosa y que con una sonrisa todo se arregla. 

El trabajo con ella a veces es duro, no hay que olvidar que es una niña, pero puedo decir que todo el esfuerzo, e incluso los dolores de cabeza por hacerle su día a día mas sencillo, todo recompensa con solo verla sonreír y oírla reír a carcajadas y ver sus ojos llenos de felicidad… todoo merece la pena.

Cuando hagáis algo, hacedlo con la mayor intensidad posible porque hay quien sin tener esa capacidad de hacerlo se esfuerza a diario por hacerlo por si mism@, lucha por ser mejor cada día, y sonríe con intensidad aún sabiendo lo que sucede a su alredor.

Esto no es solo por ti Pichi, es por Raúl, por Sergio… por Mariquilla… en definitiva por todos los niños con los que he trabajado y aún me queden por venir. Por ser ejemplos de superación diaria, por no dejar de sonreír, por ser los verdaderos héroes de esta sociedad.

Gracias a esas sonrisas el mundo es mejor, y el mundo necesita a personas como vosotr@s. EL MUNDO NECESITA DE SONRISAS VERDADERAS Y SINCERAS COMO LAS VUESTRAS.